UNIDAD 3

EL ROL DEL MAESTRO EN LA ACTUALIDAD

Objetivo: Conocer e identificar el trabajo del maestro en el presente, las condiciones sociales, legales y administrativas.

El maestro, en su función básica de facilitar el proceso de aprendizaje de los alumnos, es un transmisor de los conocimientos y experiencias que ha adquirido durante su formación. Para lograr este fin, hace uso de una serie de habilidades y estrategias creadas por él mismo o diseñadas por otras personas en un intento de mejorar la calidad de la enseñanza y por lo tanto el aprovechamiento de los estudiantes.

El rol, o los roles, que tiene que desempeñar el profesor depende evidentemente del paradigma o paradigmas dentro de los cuales tiene que desempeñar su labor docente. La tarea del profesor no puede ser la misma en una concepción constructivista que en una concepción reproductora del conocimiento. Y la responsabilidad del profesor no es la misma en una perspectiva centrada en el alumno y en su aprendizaje que en una perspectiva centrada en la enseñanza y en el profesor. De la misma manera, la misión del profesor tiene que cambiar cuando se pasa de una consideración estática de la enseñanza a otra dinámica instalada en el cambio y en la innovación como exigencia de calidad. Y lo mismo podíamos decir de la perspectiva tecnológica.

3.1 Condiciones sociales

3.1.1 Función social

En los diversos contextos que hemos estudiado en unidades anteriores, hemos visto cómo los docentes han pasado de ser autoritarios y rígidos en sus clases, a aquellos en los que su actuar es de ser un guía, un conductor de la construcción del conocimiento.

El docente debe ser un profesional de la docencia que tenga como punto de partida el conocimiento y la reflexión de su tarea, de manera tal que pueda proveer a sus alumnos y alumnas de condiciones favorables al logro de la experiencia del aprendizaje, a partir del diseño de sus cursos. Lo anterior define al docente como un ser capaz de justificar sus acciones en la racionalidad -no sólo en el sentido común- y en el diseño, como su tarea esencial.

Para reflexionar…

Una aproximación sobre la práctica docente universitaria de Moran (1999), en su texto “El papel del docente en la transmisión y construcción del conocimiento”

Un criterio que ha orientado la reflexión sobre la práctica docente universitaria ha sido la búsqueda de estrategias, procedimientos y fórmulas que lleven al profesor a resolver los problemas que supone la condición actual de masificación de algunas carreras y la explosión del conocimiento en los diferentes campos disciplinarios, lo que trae aparejada la crítica al carácter frecuentemente obsoleto de los programas de estudio, poco vinculado con la realidad profesional de los egresados, situación que se complica su reconocemos los precarios fundamentos pedagógicos-didácticos con que se aborda el proceso de enseñanza-aprendizaje en la UNAM.

Se diría que al alumno hay que enfrentarlo con textos que enseñen formas de construir el pensamiento, que desarrollen y develen lógicas de pensamiento y posibiliten los descubrimientos, antes que con diversos textos con mucha información, pero que, en definitiva, le indigestan teóricamente en lugar de hacerlo reflexionar y enfrentar la realidad en que viven.  Por eso constituye  un problema interesante la vinculación entre saber y pensar, entre quienes investigan y quien enseña, ya que como se investiga se enseña, o a la inversa.

La ausencia de un marco teórico conceptual y metodológico sobre el proceso educativo puede convertir -y de hecho convierte- a la práctica docente en un ejercicio basado en ideas primarias, insuficientemente razonadas, conducentes a una docencia reproductora de prácticas tradicionales que propician la pasividad y receptividad de los estudiantes. Por lo contrario, la docencia debiera convertirse en un proceso creativo a través del cual los sujetos que enseñan y aprenden interactúan con el objeto de conocimiento propio de la disciplina correspondiente y develan su lógica de construcción.

¿Por qué bajo un desarrollo científico acelerado de finales de ese siglo, seguimos enseñando con estrategias domesticadoras, en donde la transmisión de conocimientos no hace alusión a un interés por desarrollar nuevas formas de pensar la realidad?

Ya Paulo Freire (1972) advertía, cuando señalaba al alumno pasivo, la educación bancaria, el cúmulo de datos sin sentido por el simple pruritoo de acumular y poseer: premisas que siguen siendo credencial de acceso al poder y a las oportunidades en nuestra sociedad.

Se enseña a través de productos elaborados, se simplifica a través de manuales, de compiladores de textos, que “facilitan” el mundo complejo del saber. En esta vorágine los maestros también imitamos, también nos incorporamos a la máquina como en la película “Tiempos modernos” de Chaplin: recurrimos a la maquila, a la memorización, la búsqueda del detalle, el exceso en el dato, la fragmentación y automatización del conocimiento, lo que nos conduce a un estado de enajenación a una pérdida de rumbo y, lo que es peor, a una pérdida del sentido de la existencia misma.

A este respecto Olac Fuentes señala: la cátedra tradicional, como un mal recurso del saber, la seguimos empleando en tiempos donde el acceso a la información ya no la justifica: Hoy en día el libro, el teatro, el cine, las lecturas posibles de la realidad en el contexto histórico, son mejores fuentes del conocimiento.

El maestro tiene su papel, no lo eliminamos pero se hace necesario replantear su quehacer, redefinir su tarea de acuerdo con un mundo que ha cambiado y con las nuevas aportaciones de la investigación educativa.

Hoy, el docente requiere usar las teorías como formas de problematizar su realidad cambiante y desafiante que no puede seguirse mirando bajo la óptica de los manuales, los compiladores y los malos traductores de contenidos, en que se han convertido hoy los propios maestros.

Sobre cómo aprenden los maestros

 

El docente del tercer milenio

Nuevas competencias para enseñar

Los rasgos del profesor desde una perspectiva constructivista son:

  • Promueve la autonomía y la iniciativa del estudiante.
  • Diseña tareas relacionadas con la construcción del conocimiento como clasificar, analizar, predecir y crear.
  • Las respuestas del estudiante son las que dirigen el contenido de las lecciones, cambian las estrategias instruccionales y alteran el contenido de las clases.
  • Indaga sobre la comprensión de los estudiantes antes de compartir sus propias comprensiones de esos conceptos.
  • Estimula la curiosidad del estudiante planteando preguntas inteligentes, abiertas y animando a los estudiantes a generar nuevos conocimientos.

Los diferentes roles del profesor en el proceso de aprendizaje

El profesor aquí no se limita a explicar las unidades temáticas curriculares, sino que asume una serie de papeles que trasciende el papel convencional del profesor centrado en su lección magistral.

El profesor desempeña en el contexto escolar una serie de funciones repartidas a lo largo del proceso instruccional; antes, durante y después de la instrucción (Beltrán, 1996).

El profesor comienza PLANIFICANDO las tareas y termina desempeñando una verdadera labor de mentorazgo donde las relaciones profesor-alumno cobran nuevo sentido y se inscriben en un marco educativo diferente en el que se hacen visibles la afinidad de intereses, el ajuste de estilos académicos, la confianza mutua, la acomodación estratégica e incluso las habilidades y conocimientos extra-académicos.

El conjutno de papeles y tareas desempeñadas por el profesor en esta nueva concepción viene ejemplificado por los ocho indicadores siguientes:

  1. Planificar: (Antes de la instrucción), la primera tarea del profesor antes de comenzar la instrucción es establecer un plan que le permita conseguir de la  forma más adecuada los objetivos que persigue. En este plan debe contemplar, entre otras variables, las siguentes: el contenido (conocimientos y estrategias), los sujetos, los métodos, la evaluación y el contexto. Además de la dificultad de seleccionar los contenidos, el profesor debe ser coherente con lo que dice y señala.
  2. Diagnosticar fuerzas y debilidades: La segunda tarea previa a la instrucción es la de diagóstico. Difícilmente se puede hacer una buena planificación que conduzca exitosamente a la meta si se desconoce el estado inicial del alumno. Como dicen los expertos, lo más importante al aprender algo no es lo que se va a aprender, sino lo que ya se sabe. Es el tema de los conocimientos previos. Estos conocimientos son imprescindibles para que se pueda producir un aprendizaje significativo.
  3. Sensibilizar al alumno hacia el aprendizaje: (Durante la instrucción), la primer tarea del profesor como mediador está relacionada con la sensibilización del alumno hacia el aprendizaje, y hace referencia a la mejora de la motivación, el profesor tiene que tener en cuenta cuatro grandes constructos: curiosidad, desafío, confianza y control. El profesor debe actuar en el aula para conseguir que el alumno rinda eficazmente, pero esta acción debe estar atemperada por consideraciones que afectan al normal funcionamiento emocional del alumno que opera a través de una dinámica de respeto positivo e incondicional. Los afectos tienen un lugar destacado en el aprendizaje. El hecho de que los alumnos puedan determinar el momento en que ya dominan los conocimientos y estrategias señalados y puedan decidir cuándo someterse individualmente a la comprobación de ese dominio por parte del  profesor, elimina los componentes tradicionales de la ansiedad, sin rebajar los niveles de activación motivacional correspondientes.
  4. Presentar la tarea y activar los conocimientos previos: Antes de aprender algo, el alumno tienen que conocer la tarea, activar sus conocimientos previos y establecer sus focos de interés. Para ello el profesor debe exponer con claridad los contenidos de la tarea, activar los conocimientos previos y guiar los centros de atención. La función del profesor aquí es exponer con claridad los contenidos de la tarea, y lo que puede hacer de muchas maneras, haciendo un resumen de los puntos centrales y relevantes del contenido, elaborando un mapa conceptual, relatando una historia, proyectando una grabación, exponiendo algunos casos relacionándolos con el contenido, etc. Lo  importante es que los alumnos conozcan con claridad los objetivos que se pretenden alcanzar.
  5. Promover la comprensión, retención y transformación de los conocimientos: Cuando un estudiante comprende y domina un conocimiento puede hacer numerosas cosas con él. Es la vertiente aplicada al conocimiento.
  6. Favorecer la personalización y control del aprendizaje: El punto culminante de cualquier aprendizaje es el momento en que los conocimientos adquieren el sello personal del que los ha construido. Esta personalización tiene tres rasgos: la originalidad, el sentido crítico y el control. La originalidad está relacionada con la producción, de ir más allá de lo dado. El sentido crítico hace referencia al pensamiento que nos dice qué hay que hacer o creer en cada momento. El control de aprendizaje está relacionado con la puesta en marcha de las estrategias metacogniticas que permiten al alumno tomar las riendas del aprendizaje, mejorando su capacidad de planificar, autorregular y evaluar su propio aprendizaje.
  7. Favorecer la recuperación, transfer y evaluación de los conocimientos: (Después de la instrucción) La recuperación de los conocimientos adquiridos es una de las piedras de toque del aprendizaje. Y es que si un conocimiento, uan vez adquirido no puede ser recuperado, carece de valor, cualquiera que sea su estructura y contenido. El profesor puede ayudar al alumno de dos formas: facilitando la búsqueda de la memoria, hasta rescatar la información deseada, y favoreciendo el proceso de decisión, en el cual se determina si la información recuperada es aceptable como respuesta. La finalidad es que el alumno aprenda a evaluar su propio nivel de aprendizaje a partir de la evaluación del profesor.
  8. Desarrollar una labor de mentorazgo: El mentozargo no es un papel nuevo para el profesor. Se conoce desde los tiempo más remotos (Sócrates, Erasmo, Rousseau…) Los rasgos característicoss son los siguientes: a) Afinidad de intereses: ambos, profesor y alumno, comparten intereses comunes, especialmenye en un área determinada de estudio, b) Ajuste de estilos académicos: profesor y alumno sintonizan en la forma de utilizar la inteligencia, curiosidad epistémica, formulación de preguntas, elaboración de hipótesis, autonomía intelectual, etc. c) Confianza mutua: La confianza permite establecer canales fluidos de comunicación entre profesor y alumno, desarrollando así al máximo las capacidades personales. d) Acomodación estratégica: El conocimiento y trato frecuente de las personas permite conocer las diferencias existentes, descubriendo fórmulas estratégicas eficaces de entendimiento y colaboración. e) Habilidades y conocimientos extra-académicos: Se trada de una serie de habilidades, actitudes y conocimientos que configuran un cierto currículo oculto al márgen de las convenciones curriculares, la figura del profesor cumple, de esta forma, su verdadero papel de mediador que ayuda a aprender, sin invadir el terreno del alumno que es el que aprende. Es ese papel del mediador el que se ve diversificado, maizado y potenciado.

    3.2 Condiciones legales

    3.2.1 Leyes

    3.3 Condiciones administrativas

    3.3.1 Reglamentos

    DERECHOS, OBLIGACIONES Y PROHIBICIONES DE LOS TRABAJADORES DE LA EDUCACIÓN

    REGLAMENTO DEL PERSONAL DEL IEEPO

    REGLAMENTO DE LAS CONDICIONES GENERALES DE TRABAJO DEL PERSONAL DE LA SECRETARÍA DE EDUCACIÓN PÚBLICA

     

    EL PROFESOR NO ES ÚNICO, SINO MÚLTIPLE Y CAMBIA A MEDIDA QUE CAMBIA EL ENFOQUE O LA PERSPECTIVA BAJO LA CUAL SE CONSIDERA EL PROCESO DE ENSEÑANZA-APRENDIZAJE. CONCRETAMENTE, EL ROL DEL PROFESOR EN UNA PERSPECTIVA CONSTRUCTIVISTA ES MUY DIFERENTE DE LA PERSPECTIVA TRADICIONAL EN LA QUE EL ALUMNO SE LIMITA A REPRODUCIR LOS CONOCIMIENTOS QUE RECIBE DEL PROFESOR.

    Referencias

    Libro: La otra forma de ser profesor

    Enciclopedia de pedagogía. Ed. Espasa Siglo XXI

    González y Flores (2003). El trabajo docente, enfoques innovadores para el diseño de un curso. Ed. Trillas, México.

    Moran (1999). La docencia como actividad profesional. Ed. Gernika, México.